15-05-2009

Paula tiene 21 años y es de Sevilla. Es estudiante de Psicología y pertenece desde hace dos años a la asociación “Tareas Solidarias Caravanas por la Paz”. Este pasado verano acudió a Larache (Marruecos) a un campamento organizado por asociaciones locales de la zona y monitores de la asociación. Nuestro compañero Eneko habló con ella a su regreso para que nos contara cómo fue su experiencia allí. El resultado fue esta entrevista que salió publicada en el último número de nuestro boletín solidario Réplica y que hoy rescatamos para ti.
¿Qué proyecto tiene tu asociación allí y cómo es que te animaste a vivir esta experiencia?
Mi historia comienza hace año y medio, cuando yo era monitora de tiempo libre y realizaba aquí en Sevilla apoyo escolar para chavales. Por motivos de tiempo decidí buscarme otro tipo de asociación y además quería probar a hacer otras cosas. Así conocí a la asociación que me enganchó por su metodología. Es una asociación que trabaja para promover el asociacionismo en la sociedad como herramienta para su mejor desarrollo. Su objetivo por tanto, tiene una dimensión comunitaria, ya que beneficia al conjunto de la sociedad. Se centra en la creación de talleres formativos para adultos para que puedan desenvolverse sobre todo en las cuestiones legales, en talleres sobre inmigración en colegios e institutos y temas relacionados con la animación sociocultural y la cultura.
Desde hace un tiempo, la asociación colabora en un proyecto en esta zona de Marruecos con el objetivo de promover la creación de asociaciones y acercando a los ciudadanos la importancia de asociarse como desarrollo comunitario y de futuro. Tenemos a un voluntario permanente allí que vive en la zona y se implica de forma mas directa. Organizamos un campamento con los chavales de la zona y lo organizamos con monitores españoles de nuestra asociación y monitores marroquíes de asociaciones de allí. Me anime a participar porque al estar bastante implicada en el desarrollo del campamento, me lo ofrecieron y acepte encantada.
¿Cómo es el modo de vida y la gente de la zona?
Yo partía con la ventaja de que no era la primera vez que viajaba a Marruecos y ya estaba más acostumbrada. Al tratarse de un pueblo pequeño, del sur y sobre todo pesquero, la gente de allí es bastante social y hospitalaria con la gente de fuera. Como en la mayoría de Marruecos, abundan los puestos ambulantes de comida y los mercados en la calle, la mayoría son musulmanes y viven la religión de una forma muy especial, muy presente en su vida.
¿Qué es lo que mas te sorprendió del viaje?
Me sorprendieron algunas cosas de su cultura, como por ejemplo la diferencia entre algunas chicas a la hora de bañarse. Muchas no podían bañarse en bañador sino que lo hacían vestidas, con camiseta y pantalón, y de hecho, según el sitio donde estás, tienes que respetar esas cosas. Me llamo la atención las muestras de afecto que existen entre los hombres, a la hora de saludarse, de ir agarrados por la calle, que ir por la noche no es tan inseguro como en España, que no beben tanto como nosotros, que no tienen esa prisa y esos horarios tan esclavos como nosotros...
¿Qué es lo que más te costó?
Lo que más me costó fue sin duda hacerme entender con los chavales, ya que ellos hablan en árabe y si ya es difícil llevar a cabo un campamento normal, imagínate con monitores que hablan distintos idiomas, pero al final descubres la inmensa capacidad y la cantidad de maneras que tenemos para comunicarnos.
¿Qué has aprendido y con qué te quedas del viaje?
He aprendido a tener más paciencia, a conocer mas a fondo las cosas antes de juzgarlas, a ponerme en la situación de los demás. Me quedo con los lazos afectivos que se crean con la gente de allí, con la satisfacción de poder demostrar de forma práctica y que ellos sean testigos de la importancia del asociacionismo a la hora de organizarse y desarrollarse como ciudadanos y como personas. |