18-04-2009

No todos los proyectos que se autodenominan solidarios cumplen realmente esa función. Algunos se quedan sólo en la intención, o lo que es peor, en la mentira de camuflar baja la palabra "Solidaridad" un proyecto que sólo busca el beneficio propio de una gran empresa. En un artículo publicado en el último Réplica, uno de nuestros voluntarios, Eneko, nos traía el siguiente reportaje sobre dos de esos proyectos mal llamados solidarios, que en realidad están provocando nefastas consecuencias en el ecosistema de la zona y en las poblaciones que allí habitan. Ambos están situados en el corazón de la Amazonia, uno en la zona brasileña y el otra en la peruana, y ambos están también financiados por dos grandes conglomerados económicos españoles, el Banco Santander y el BBVA respectivamente. Conoce más de esta situación leyendo el siguiente artículo. Me gustaría daros a conocer dos casos muy concretos de proyectos que actualmente son financiados por alguno de nuestros bancos y que están provocando algunas consecuencias desfavorables.
El primero de ellos es el Caso del Río Madeira en Brasil. Este río desemboca en Rondonia (Brasil) y es el segundo río más grande de la Amazonia. En la actualidad, un consorcio formado por Odebrecht y Furnas está promoviendo la construcción de dos presas hidroeléctricas: Santo Antonio y Jirao, más dos presas adicionales que forman una hidrovía de 4.200 Km con el objetivo de transportar soja, madera y minerales de la Amazonia. El coste estimado del proyecto es de 14.200 millones de dólares.
El Banco Santander está interesado en financiar este proyecto cuyas consecuencias para el pueblo brasileño, especialmente para los indígenas que viven allí, serán desastrosas teniendo en cuenta las siguientes cuestiones:
- Deslocalización de la población local: en Rondonia viven 1.4 millones de personas, en su mayoría caucheros, recolectores de nueces y pescadores. Se estima que aproximadamente 5.000 familias se verán obligadas a dejar su tierra sin que esté prevista su reubicación y compensación.
- Salud: la construcción afectará a la potabilidad del agua e incrementará los casos de malaria.
- Pérdida del ecosistema y de la vida tradicional: la interrupción de la migración del dourada (pez gato) pondrá en peligro no sólo la supervivencia de la especie sino también el futuro de 2.400 pescadores de la región y sus familias.
El segundo es el Caso Camisea en Perú. Actualmente está prevista la extracción de gas y petróleo en el 70 % de la Amazonia peruana, creando una situación de crisis inmediata para las poblaciones indígenas y los ecosistemas.
El gaseoducto Camisea, en el sudeste de la Amazonia peruana, recorre 700 Km desde el Amazonas, cruza los Andes y llega hasta la costa del Pacifico. Desde su construcción, ha recibido duras críticas por destruir a las comunidades indígenas e incumplir normas nacionales e internacionales de Derechos Humanos.
En la actualidad, el consorcio, del que forma parte Tecpetrol, está promoviendo la ampliación del proyecto Camisea, que pretende continuar con la explotación y extracción de gas natural en nuevas áreas del bosque tropical primario.
El BBVA financia directamente a Tecpetrol, por lo que tiene una responsabilidad compartida en los siguientes hechos:
- Perjuicios a la comunidad local: no se respetan las normas internacionales de los derechos de los pueblos indígenas, especialmente en lo que a la consulta previa y consentimiento se refiere. Se calcula que aproximadamente 160.000 personas están directamente afectadas.
- Negligencia: se han producido 6 roturas causando intoxicación, contaminación del río y disminución de la pesca y la caza, debidas a la rápida construcción del gaseoducto con materiales defectuosos.
Es considerable saber que como clientes podemos pedir a nuestros bancos mediante firmas que nuestro dinero no financie estos proyectos. Actualmente la ong SETEM tiene una campaña que se dedica a recoger estas firmas. |